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Toma tu Lugar y tu Propósito en la Vida
¿Te gustaría saber cuáles son los cinco pasos fundamentales para vivir una vida extraordinaria? Aquí están:
1. Toma tu lugar y tu propósito en la Vida
2. Vitalízate y renueva tu Energía
3. Recupera tu Poder Personal
4. Abre tu Corazón
5. Crea la vida que quieres para ti
Dedicaré este artículo a explicar en qué consiste el primer paso. Comenzaré desde donde estás, en este momento.
¿Para qué estoy aquí? ¿Estoy haciendo aquello que vine a hacer? ¿Cuáles son mis dones? ¿Están despiertos y los estoy aprovechando, o quizás los he olvidado en el camino? ¿En este momento, soy inmensamente feliz?
No estamos aquí meramente para nuestro entretenimiento, para “estar bien”. Buscamos conexión, significado, propósito y sentido profundos. Tampoco venimos a luchar para obtener éxito o fracasar. Estamos aquí para experimentarnos, y a través de esto, crecer y evolucionar hasta encontrar la versión más expandida de quienes realmente somos. Y este proceso no tiene fin. El fin es el camino...
Entonces, ¿cuál es tu sentido verdadero? ¿Estás viviendo de acuerdo a tu máximo potencial? ¿Tu proyecto de vida está alineado con este propósito trascendente? ¿O acaso te olvidaste de ti y te perdiste en el camino? Quiero explorar contigo el lugar en el cual posiblemente encontremos respuestas a estas preguntas.
Cuando llegaste al mundo poseías un potencial vasto. Toda tu energía biológica estaba comprometida con el desarrollo de tus múltiples facultades. Durante tu infancia tuviste la mayor expansión que has experimentado en tu vida.
¿Qué sucedió con todo ese potencial? ¿Por qué antes fue tan acelerado tu aprendizaje, y hoy aprender una lengua extranjera – por ejemplo – requiere de tanto esfuerzo?
La respuesta está en ti. Como lo hicieron tus padres y tus abuelos, y generaciones incontables, elegiste limitar tu potencial. Así como ellos, decidiste contraerte. Esos momentos de decisión sucedieron en tus primeros años de vida.
Necesitaste adaptarte a tu entorno. Si tus padres no podían con tu inagotable energía, elegiste reprimirte y controlarte por miedo a no ser amado. Quizás tu voluntad era demasiado fuerte para ellos; entonces la quebrantaron haciéndote sentir culpable y malo por tu forma de ser. Cuando eras demandante y querías atención, te ignoraron y regañaron hasta que decidiste aislarte y vivir en un mundo propio.
Energía abundante, esa capacidad expansiva para aprender, crecer y desarrollarte: eso es lo que eres. Lo que decidiste después, durante tu desarrollo, es aquello en lo cual te convertiste. Hoy eres una versión limitada de tu ser original.
Sepultaste a tu ser verdadero tras una máscara. Te formaste una idea distorsionada de quien “debes ser”, y esta maniobra tuvo un precio. Reprimiste las pulsaciones originales de tu ser, generando un patrón neurótico de resistencia en tu cuerpo. En otras palabras, aprendiste a rechazar tus impulsos, tus necesidades y tu esencia. Olvidaste quién eres.
¿Alguna vez exploraste un bosque y perdiste el camino? Quizás no, pero por un momento imagina que es así. ¿Qué tendrías que hacer para encontrar el camino que te lleve a tu destino?
El sentido común diría: regresa al punto en el cual te desviaste, y retoma el camino correcto. Sencillo.
¿En qué punto te desviaste y perdiste el camino? ¿Qué edad tenías? Sencillo no siempre quiere decir fácil. Sin embargo, si quieres que tu vida recobre su propósito original, ahí es adonde necesitas ir.
Sanar las heridas de la infancia es un paso fundamental. Los cimientos de tu crecimiento personal están ahí. Seguir engañándote no es una opción, debes enfrentar las mentiras que te dijiste a ti mismo. Es doloroso, sí, y da mucho miedo. A veces pensarás que más vale seguir con el “malo conocido” que intentar encontrar una mejor opción. Tu ego te dirá que no existe.
Y eso es lo que hace el ego: seguir buscando aunque esté perdido en el bosque. Desde la soberbia y el miedo prefiere buscar en el lugar equivocado. Quiere una solución fácil.
Y tú, ¿qué quieres?
Las decisiones y acciones que tomas hoy pueden cambiar el curso de tu vida para siempre.
En mi centro recibo muchos clientes (no les llamo pacientes – ¡no están enfermos!) que han trabajado con sus heridas. Algunos de ellos incluso son terapeutas que han tocado y enfrentado sus heridas durante años, como yo lo hice. Las heridas de la infancia, y las defensas que construimos a partir de ellas, son tan contundentes y hacen tanto sentido que es muy fácil creer que eso es lo que eres. “Es que por mi carácter…”, “Claro, desde mi herida me resulta muy difícil abrirme…”, “Es que no estoy hecho para el amor…” Historias como estas son el pan de cada día. Esto a mí me indica que sólo se ha tocado la herida. El dolor y el miedo siguen estando bloqueados ahí. No ha habido una resignificación. Y sin esto el proceso está incompleto. Por eso siguen las excusas, los cuentos que te dices para justificar tu carencia. Para no tener que tomar tu lugar, porque tomarlo te enfrenta con la herida nuevamente.
Tomar tu lugar en la Vida significa estar al mando. No puedes comandar lo que no conoces de ti mismo. Por esto para dar el primer paso hacia el despertar de tu fuego interior, deberás ver honestamente hacia dentro. Tendrás que enfrentar tus mayores miedos y tu mayor dolor. Y en ese espacio profundo encontrarás una gran fuerza y te retomarás a ti mismo. Comprenderás que ya no necesitas responder de acuerdo a tus patrones aprendidos. Sabrás que eres libre para decidir, para redefinir quién eres. Y te dirás “Hasta aquí. Ya basta. Ahora yo soy la Voz, yo tengo el control, yo decido quién soy…”
Este acto liberará una gran cantidad de energía que proviene de tu centro, tu core. Te sentirás renovado, liberado, poderoso y pleno. Desde este lugar tomarás decisiones concretas y lo más importante – en los siguientes pasos aprenderás a sostenerlas.
Así es como al Tomar tu lugar en la Vida reencuentras el camino hacia tu destino. Con la energía liberada de tu niño interior, te preparas para el segundo paso: Vitalizar y renovar tu Energía.
Tus dones esperan el despertar de tu conciencia. Un don, después de todo, es tu manera especial de enfocar y dirigir tu energía, para crecer y contribuir. Eres verdaderamente extraordinario. Vivir una vida extraordinaria es tu destino.
¿Estás listo para dar el paso?
Luis Carlos Flores
Psicoterapeuta y Coach de vida